El próximo 15 de enero se estrena en salas de cine en Colombia la película coreana La única opción. Última producción del prestigioso director Park Chan-wook. Ha sido ampliamente mencionada en la actual temporada de premios.
El realizador de maravillas como Oldboy, La doncella o Decisión de partir presenta esta comedia crítica del neoliberalismo y la sociedad. Un trabajo intencionalmente desbocado e intenso lleno de humor negro y autocrítica. La casa como reflejo del derrumbe.
Así se pierden la dignidad y la ética

Lee Byung-hun en La única opción. Foto cortesía Cineplex Colombia.
El nominado al Globo de oro, Lee Byung-hun (El juego del calamar) encarna a Yoo Man-su, un ejecutivo de una empresa papelera quien lleva una vida acomodada hasta que es despedido durante un recorte de personal. Esto lo lleva a hacer lo que sea necesario para recuperar su estatus.
Son Ye-jin, actúa como Mi-ri. Es la esposa resiliente y decidida que ante la crisis toma las riendas de la familia. Esto a la larga hace que el hombre se sienta herido en su orgullo masculino.Habitan una hermosa villa campestre junto con sus hijos. Esta propiedad va cambiando a medida que la moral y la ética de Yoo se resquebrajan. Hay un hermoso simbolismo con las hojas secas que caen de los árboles y la industria papelera en que se ha desenvuelto el ahora desempleado.
La única opción empieza como una comedia absurda de equívocos, pasa por una historia hilarante física, para finalmente terminar como un thriller bastante descarnado e inmoral. Todo muy calculado bajo la firme dirección de Park Chan-Wook, quién rompe los límites de su propia historia de una manera increíble y desfachatada.
Yoo pasa de ser un hombre frustrado, porque su mujer sume su papel de proveedor, a uno sin alma, cínico y carente de moral. Lo mismo sucede con la casa y la propia industria de papel que al principio representaba como un orgulloso trabajador artesanal.
El toque Park Chan-Wook
En La única opción, Park Chan-wook da muestras de todo su oficio como director en esta narración. Usa elementos clásicos del cine absurdo y disolvencias delicadas con maestría. Además de aprovechar y estimular la parte actoral de forma destacada de cada uno de sus intérpretes.
Park Chan-Wook ha sido gran responsable de la expansión a nivel mundial del cine coreano. Si bien esta película no tiene la dimensión de las antes mencionadas es una de las mejores producciones del año. Su nivel actoral es elevado, tiene escenas que perduran en la memoria cinéfila y sus imágenes poseen gran factura visual.
La música como comentario irónico
El compositor Jo Yeong-wook, ha acompañado en casi todas sus películas a Park. No renuncia a su estilo de orquestaciones de cuerdas, arpas y pianos mezcladas con baterías modernas y moduladas con efectos saturados de estudio. Se marcan percusiones paneadas de un lado a otro y voces sintetizadas.
Tenemos una hilarante escena donde escuchamos a todo volumen al veterano Cho Yong Pil con su canción Red Dragonfly. Pil es conocido como el emperador de la música pop coreana. Muy acorde con el resto de la colección de canciones balada pop que podemos escuchar a lo largo de la película.





