
La directora Gala del Sol describe la película Llueve sobre Babel como “el infierno de Dante, pero tropical, punk y queer”. Hablamos con la realizadora caleña sobre este largometraje, actualmente en cines.
Llueve sobre Babel es una historia de fantasía ambientada en una Cali paralela, donde el demonio, la muerte, el purgatorio, el infierno, los pandebonos y la orquesta de La Mamba Negra coexisten de forma natural.
Gala desarrolló esta historia a partir de un ejercicio con actores de teatro y sus heridas personales por sanar. El resultado es una propuesta queer, afro y profundamente regional, con proyección internacional.
La película se estrenó el 16 de abril en Colombia y ya aseguró una segunda semana en cartelera, además de exhibiciones en otras ciudades.
¿Sientes que en Colombia hacer cine de fantasía es difícil?
Si un grupo de caleños entre 24 y 25 años pudo hacerlo, cualquiera puede. La clave es ser recursivo y saber resolver.Más que todo, creo que es un tema de mentalidad y actitud. Si piensas que todo es caro o difícil, no podés esperar mucho. Pero si tienes una idea y disciplina, puedes lograr lo que sea.
¿Fue difícil hacer el casting?
Esta película se hizo al revés. Durante la pandemia estuve 20 días encerrada sin saber si tenía COVID. Le pedí a un amigo que reuniera un grupo de actores porque me estaba enloqueciendo.
Era un grupo de último semestre de la Universidad del Valle. Nos reuníamos por videollamada cada semana para contrarrestar la crisis existencial de ese momento. Les pedí crear un personaje que les ayudara a sanar algo de sus vidas.
Ellos trajeron sus historias reales, y yo las mezclé con la Cali de otra dimensión que había creado. Así nació Llueve sobre Babel.
No quise abordarla desde el melodrama —porque te destruye emocionalmente—, sino desde la fantasía, que resulta más digerible. La gente ya tiene suficientes problemas como para ir a deprimirse al cine.

¿Por qué es tan fuerte la presencia LGTB en la película?
Llueve sobre Babel tiene cuatro líneas narrativas que se cruzan durante 24 horas. Todas hablan de perdón, aceptación y empoderamiento.
Trabajé con un grupo diverso, con distintas identidades y experiencias. La directora del Festival BlackStar me agradeció porque nunca había visto actores afro interpretando personajes que no giraran exclusivamente en torno a la raza.
Siento que es nuestro deber romper paradigmas y contar otro tipo de historias.
Me sugirieron eliminar al menos una línea LGTB, cambiar actores afro por actores de piel más clara y los actores que crearon la historia por otros más conocidos… pero me negué. Hice la película que tenía en mente, con la gente que creía en ella. Quitar una línea era decirle a alguien que su historia no importa.
Es una historia muy caleña y local. ¿Por qué ha conectado tan bien afuera?
Entre más local, más universal.
En el estreno en Barranquilla me preguntaban por qué apostaba por acentos tan marcados como el caleño o el costeño. Existe la idea de que solo el acento neutro funciona.
Creo que es valioso contar historias desde nuestras identidades. Puedes hacer cine desde cualquier ciudad y lograr que conecte a nivel global. Contar historias es construir narraciones con las que cualquiera pueda empatizar.
¿Cómo fue grabar el concierto de La Mamba Negra?
Amo a La Mamba Negra y siempre quise incluirlos en la película.La grabación fue estratégica. Durante dos días hicimos tomas: uno con planos cerrados y 30 o 40 extras alrededor de la tarima; el segundo fue un concierto real en el bar La Topa Tolondra, que se llenó.
Le pedimos al público que asistiera con una estética retrofuturista, trópico punk, y respondieron increíble. También colocamos avisos informando que se grabaría y autorizando el uso de imagen.
Teníamos tres cámaras rodando. El director de fotografía se metió entre la banda, y logramos planos con más de 600 personas de fondo. Es otra prueba de que con creatividad y recursividad se pueden lograr grandes cosas.

¿Podría verse como una guía turística alternativa de Cali?
Estamos trabajando con una chica que lidera un proyecto de recorridos por Cali, y queremos visitar las locaciones de la película. Me parece hermoso.
Cuando empezamos, muchos actores pensaban en graduarse e irse de la ciudad. Hoy hablamos de lo contrario: no es necesario irse para contar historias que viajen por el mundo.
Ese es el mensaje. Inspirar y empoderar.Vivimos en un mundo con suficiente caos. El cine también puede ofrecer esperanza. El espectador puede emocionarse, llorar, pero salir con una sensación de belleza y humanidad.





