Coyote vs. ACME de la caricatura a la crítica
agosto 25, 2026
Por Manuel Estevez
Coyote Vs ACME.

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Muchas de las mañanas dominicales de mi infancia estuvieron dedicadas a ver las aventuras del Coyote y el Correcaminos. La historia de un depredador hambriento y torpe que intentaba atrapar al ave más rápida del desierto estadounidense.

El obsesivo cánido dedicaba su vida a idear intrincados planes. Estaba enfocado en capturar y devorar al escurridizo pájaro. Siempre apoyado en las insólitas e inútiles herramientas que producía Industrias ACME.

Creada en 1949 por Chuck Jones, la serie tenía características particulares: la presentación y variación de los nombres científicos de las especies al comienzo de los episodiod, las caídas del Coyote a profundos cañones, su obsesión por el Correcaminos y los evidentes fallos de las leyes de la física, casi siempre en detrimento del depredador.

Con los años, la fórmula comenzó a desgastarse. La persecución se hizo repetitiva. Algunos de sus recursos empezaron a sentirse excesivamente violentos.

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Del desierto a los tribunales

Coyote vs. ACME se estrena en Colombia el próximo 27 de agosto, después de permanecer archivada durante tres años. La película estuvo a punto de no llegar a las salas. Warner Bros. decidió no estrenarla comercialmente. Una estrategia para deducir impuestos. Finalmente, Ketchup Entertainment adquirió los derechos para distribuirla.

La película parece dirigida principalmente a quienes crecimos viendo la serie. Hay una apuesta evidente por la nostalgia. Resulta difícil imaginar que consiga conectar de la misma manera con los niños que hoy se acerquen por primera vez a estos personajes.

La historia parte de una premisa sencilla: después de que uno de los productos de ACME vuelva a fallar y provoque consecuencias para el Coyote, este decide demandar a la compañía. Contrata a Kevin Avery, un abogado poco exitoso interpretado por Will Forte, quien termina enfrentándose a la poderosa corporación.

Un coyote contra ACME

A partir de esta situación, Coyote vs. ACME construye una especie de manifiesto contra el poder corporativo y el consumo compulsivo. El Coyote puede leerse como un consumidor atrapado en un ciclo de frustración: compra un producto tras otro para conseguir aquello que desea, aunque las experiencias anteriores hayan demostrado que los artefactos de ACME difícilmente funcionan como espera.

La compañía, por su parte, aparece como una corporación que comercializa productos de dudosa calidad. Qué además utiliza publicidad engañosa. La persecución que durante décadas vimos como un simple juego de dibujos animados adquiere así una lectura diferente. Detrás de cada trampa fallida existe una empresa que continúa vendiendo sus productos a un cliente compulsivo.

La película extiende esa discusión hacia asuntos más complejos, como la experimentación con animales y la relación entre los derechos de los seres sintientes y los de los humanos. Son temas que aparecen tratados desde la amistad, la ternura y la solidaridad, recursos habituales de las historias animadas.

Resulta curioso que una película protagonizada por personajes de caricatura plantee preguntas que normalmente asociamos con dramas sociales o políticos. Quizás ahí esté una de sus mayores virtudes: utilizar un universo aparentemente infantil para hablar de consumo, responsabilidad empresarial y abuso de poder.

Los humanos frente a los dibujos animados

El reparto humano está encabezado por Will Forte, conocido por Saturday Night Live, quien interpreta a Kevin Avery, el abogado que asume la demanda contra ACME. Lana Condor interpreta a Paige, la brillante sobrina de Avery, mientras John Cena encarna al abogado de la corporación y adversario del protagonista.

La interacción entre los actores y los personajes animados está resuelta de manera correcta. Los clásicos animados de ven más coloridos. La película respeta visualmente el sello clásico de los personajes y consigue integrarlos dentro de escenarios reales sin que la diferencia entre ambos mundos se convierta en un obstáculo.

La música de Steven Price también resulta llamativa. Su composición aporta un tono más oscuro que contrasta con el carácter tradicionalmente absurdo de las persecuciones del Coyote.

Nostalgia por el coyote sin demasiadas sorpresas

Coyote vs. ACME no siempre consigue encontrar el equilibrio entre comedia, nostalgia y crítica. Por momentos le falta más sorpresa y algunos chistes parecen depender demasiado del recuerdo que el espectador tenga de la serie.

Su mayor interés está en la transformación de una vieja persecución animada en una historia sobre consumidores, corporaciones y responsabilidad. A eso se suman la nostalgia por los personajes, la música de Steven Price y los escenarios reales de Albuquerque y Nuevo México.

Quizás Coyote vs. ACME no sea una película especialmente revolucionaria, pero resulta interesante que detrás de las viejas trampas de ACME haya encontrado una manera de hablar sobre problemas bastante actuales.

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