Ayuno y cenizas, Edipo en las calles de Bogotá
agosto 20, 2026
Por Manuel Estevez
Ayuno y cenizas, película de Rodrigo Dimaté. Cortesía Literal Agencia.

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Hace tres años, el gran Colman Domingo protagonizó Sing Sing, una película basada en la historia verdadera de un grupo de presos de esta infame prisión. Mientras cumplen sus condenas, encuentran en el teatro una forma de enfrentar sus culpas y desarrollar una obra de autoría propia.

Lo particular era que varios de los integrantes del elenco habían participado en la vida real en el programa carcelario que retrata la película. La historia de la obra funcionaba como telón de fondo. A partir de ella, la película contaba la vida de estos hombres desde una perspectiva sensible, sin convertir sus experiencias en un simple recurso dramático.

Rodrigo Dimaté presenta su segundo largometraje, el documental Ayuno y cenizas. La película sigue las historias de un grupo de consumidores de bazuco y tiene como hilo conductor el montaje de Edipo Rey.

Las líneas de la tragedia de Sófocles funcionan como una especie de guion alterno. Mientras tanto, Fabián, Andrés, Dairon y Daisson cuentan sus historias de vida, marcadas por la dureza de la calle, el consumo de drogas, la ruptura familiar y la delincuencia.

Al igual que en Sing Sing, el montaje teatral funciona como una oportunidad de encuentro y transformación. La obra adquiere una dimensión particular a medida que las experiencias de los protagonistas encuentran ecos en la tragedia de Edipo. El documental llega así a la presentación final y a las reflexiones posteriores de los personajes.

Ayuno y cenizas es un trabajo valioso por el riesgo artístico y narrativo que se toma.

Edipo y la búsqueda de la verdad

La historia del rey Edipo es una de las tragedias más conocidas de la literatura occidental. En ella, Sófocles construye el retrato de un hombre que intenta escapar de una profecía. Esta anuncia que matará a su padre y se casará con su madre.

Su búsqueda por conocer la verdad termina convirtiéndose en una investigación sobre su propio pasado. El poder, el destino y las decisiones humanas se entrelazan hasta llevarlo a descubrir una identidad que desconocía.

Más de dos mil años después, el mito conserva su capacidad para incomodar. Parte de una necesidad tan humana como conocer la verdad, incluso cuando hacerlo puede destruir las certezas sobre las que hemos construido nuestra vida.

Edipo Rey no plantea únicamente una lucha contra el destino. También pregunta cuánto estamos dispuestos a saber y qué hacemos cuando la verdad deja de ser una respuesta para convertirse en una condena.

El teatro como espejo de la calle en Ayuno y cenizas

En Ayuno y cenizas, esa búsqueda adquiere otra dimensión. La película confronta al espectador con la realidad de cuatro hombres cuyas vidas han quedado marcadas por el consumo de drogas, la violencia y la ruptura de los vínculos familiares. Viven inmersos en una profecía poco halagadora de cara al futuro.

Sus historias no buscan convertirlos en héroes ni en víctimas ejemplares. Son hombres con contradicciones, errores y responsabilidades. También tienen talentos y posibilidades que encuentran en el teatro una oportunidad para expresarse.

La película habla además de la falta de oportunidades y de talentos que permanecen ocultos. En medio de las historias personales aparecen verdades incómodas sobre el consumo de drogas y las condiciones de vida en la calle.

La tragedia de Edipo se convierte así en un espejo para otra tragedia, mucho más cercana. La de hombres que intentan comprender cómo llegaron hasta allí y por momentos reflexionan sobre qué pueden hacer con aquello que todavía les queda.

Ayuno y cenizas se estrena en salas de Bogotá, Cali, Medellín, Pereira, Manizales, Tunja, Sogamoso, Yopal, Barranquilla, entre otras ciudades, a partir del 20 de agosto. Atentos a la programación en @DantaCine.

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