Este mundo convulsionado. Este instante político. Este temor y desconfianza entre pares. Los profetas no cesan de advertir terribles vaticinios. Cada vez podemos confiar menos en nuestros propios ojos. Cada noticia debe ser contrastada, verificada y revisada.
Recursos naturales al límite. Polarización. Guerras infames. Genocidios. Hambrunas. Falta de empatía.
Y como un meteorito en llamas aterriza El día de la revelación, la más reciente película de Steven Spielberg.
Un referente del cine. Un excelso narrador visual. Un observador de la humanidad en todos sus matices. Aquí nos presenta una película que plantea el escenario de la filtración y liberación de secretos militares relacionados con el fenómeno extraterrestre.
¿Encuentros cercanos del cuarto tipo?
¿Es El día de la revelación una continuación o secuela de Encuentros cercanos del tercer tipo? Sí y no.
Yo diría que es más una actualización. Los personajes de Emily Blunt y Josh O’Connor funcionan como una especie de fusión del personaje interpretado por Richard Dreyfuss: ciudadanos comunes que terminan siendo trascendentes.
Spielberg ha trabajado este guion durante cuatro décadas y lo presenta en un momento particularmente coyuntural, cuando el Congreso estadounidense parece tomarse muy en serio el tema y numerosos periodistas, investigadores y exmilitares aseguran difundir información privilegiada. El problema es que todo termina diluyéndose en esa inmensa nube de ruido llamada internet.
Un autotributo
Spielberg utiliza El día de la revelación como un recordatorio de sus casi cincuenta años de brillante filmografía.
La presencia de E.T. el extraterrestre es evidente. También aparecen ecos de las organizaciones paramilitares de Minority Report, los conflictos políticos de Puente de espías y las ambivalencias éticas de Múnich. En un par de secuencias reaparece el joven Spielberg que dirigió Dimensión desconocida. Incluso se da el gusto de refrescar algunas ideas planteadas por su amigo y colaborador Robert Zemeckis en Contacto, basada en la novela de Carl Sagan.
En El día de la revelación vuelve a rodearse de dos aliados fundamentales. El primero es el director de fotografía Janusz Kaminski, con quien trabaja desde los años noventa y responsable de ese característica paleta de color azulada y plomiza presente en los amplios planos de sus peliculas. El segundo es David Koepp, responsable de guiones como los de la saga Jurassic Park, Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal y La guerra de los mundos.
El día de la revelación
La médium brasileña Vó Bahiana asegura que el 24 de junio, durante el partido entre Brasil y Escocia, una nave llegará al estadio y abducirá a miles de personas, incluidos Vinícius Júnior y Neymar. Según ella, está aterrada por todo el sufrimiento que percibió en su visión.
Ni por un momento dudaría que, en un escenario semejante, nuestros líderes y ciudadanos ilustres ya habrían negociado nuestro pellejo en favor de su propia salvación y beneficio.
Una de las preguntas más fastidiosas y difíciles que suelen hacernos a los cinéfilos es si una película es buena o mala. El día de la revelación trasciende esto. Es una mezcolanza salvaje de géneros, posturas y estados de ánimo. A mí me produjo dolor de cabeza y una profunda confusión. Sin embargo, media hora después de salir del cine estaba completamente maravillado.
Es un camino pedregoso que conduce a un desenlace precioso.
Si usted es fan de Spielberg, encontrará innumerables detalles para disfrutar. También es probable que se sienta desorientado y piense que lo que está viendo no tiene relación con lo prometido en el tráiler, al menos durante el primer acto.
Los conspiracionistas afirman que Spielberg conoce información delicada. En la película, él sugiere que Hollywood sabe ciertas cosas. No sé si sea verdad o no. Lo que sí tengo claro es que comparte con nosotros una búsqueda política, espiritual y filosófica a lo largo de su obra.





