El regreso de Black Cat Bone a los escenarios
julio 30, 2026
Por Sono

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En días pasados presenciamos la presentación de The Black Cat Bone en el Tortazo Rock. La respuesta fue de aclamación total por parte del público, incluyendo a las generaciones más jóvenes. La banda se ha reunido para conmemorar las dos décadas de publicación de su primer álbum homónimo, The Black Cat Bone (2005). Hasta el momento han celebrado dos conciertos y mantienen la disposición de seguir en los escenarios e incluso grabar nuevo material.

Mauricio Leguízamo, vocalista y guitarrista de la agrupación, vive actualmente en una zona campestre enfocado en su vida familiar. Sin embargo, Carlos Reyes y Juan David Bernal lo visitaron y, al sentir que la química permanecía intacta, regresó a la tarima con la mejor energía. Se unieron al baterista Andrés Garzón y organizaron sus fechas.

Hablamos con él sobre blues, composición, influencias, anécdotas de la industria musical y el legado de una banda que sigue firme en la retina y oídos del público.

¿TBCB es una banda de hard rock cercana al blues o una banda de blues que tiene momentos de hard rock?

Es un poco de ambas. Todos empezamos escuchando el rock más pesado e hicimos la introspección para ver de dónde venía esa música. Ves a Metallica, pero atrás está Deep Purple, antes Led Zeppelin, más atrás The Beatles y ahí ya encuentras la raíz blusera. Llegamos al origen.

El primer disco de The Black Cat Bone tiene un blues muy relajado y también rock fuerte. Si bien no tocamos metal, todos somos amantes del género. Eso es lo chévere: no somos puristas de uno ni de otro, pero todo está presente.

Siempre sentí la influencia de Zakk Wylde en TBCB. ¿Estoy equivocado?

Para nada. Compuse muchos temas bajo la influencia directa de Zakk Wylde en los riffs, solos y motivos. Siempre lo he tenido como un guitarrista y vocalista referente en mi proceso de composición.

Hay muchas bandas con el mismo nombre o muy parecidas a The Black Cat Bone. ¿Por qué lo conservaron y qué significa para ustedes?

En la época en que formamos la banda no teníamos acceso fácil a Internet. Toda la información llegaba a través de las canciones y los discos, no se podía investigar a profundidad. En nuestro contacto con el blues, veíamos varias canciones que se llamaban o mencionaban el Black Cat Bone, y me pareció el nombre ideal.

A medida que llegó el acceso a la red, nos dimos cuenta de que muchas bandas se llamaban igual. Casi en cada país del mundo hay un Black Cat Bone; lo bonito es que todos llegamos ahí por la mística que conecta todo con todo. Luego le pusimos el “The”, lo redujimos a TBCB, y ahora que celebramos los 20 años del disco homónimo, regresamos simplemente como Black Cat Bone.

Tampoco hay una banda gigante que pueda acallar a las otras y pedir exclusividad sobre el nombre. Me parece bonita esa familia mundial con la que compartimos el gusto por la simbología y el blues.

¿Qué representó para ustedes ser una banda con un sonido y aspecto tan anglo en un momento en que todo el mundo quería sonar a Colombia?

En esa época estaba de moda el tropipop, que evidentemente fusionaba rock con folclor. Nosotros simplemente nos dedicamos a hacer la música que nos salía.

Mucha gente nos preguntaba por qué cantábamos en inglés. Casi todas nuestras influencias eran anglo, yo dominaba el idioma y me resultaba muy cómodo para componer. Cuando cantaba en inglés sentía un escudo, como si me transformara en otra persona sobre el escenario.

¿Qué recuerdas de la grabación del segundo disco con Germán Villacorta?

El primer disco lo hicimos con Pyngwi, quien era un productor emergente en ese momento y que luego adquirió mucho reconocimiento. Por su parte, Germán Villacorta ya era una figura establecida en la industria, más enfocado como ingeniero que como productor; había trabajado con The Rolling Stones, Alice Cooper y Ozzy Osbourne. Fue la persona ideal para cuando giramos el timón hacia un sonido más roquero.

Quedamos muy contentos con ambos trabajos. Fueron dos métodos de trabajo completamente diferentes y dos personalidades muy distintas, pero ambas le imprimieron un sello al sonido de la banda.

Mauricio Leguizamo en el Tortazo rock. Foto Gina Navarro.

¿Cómo se lidia con los puristas de un género?

Es muy raro ver a un purista del blues, siendo una música que nació a principios del siglo pasado y ya nadie de esa generación está vivo. Una vez una persona nos criticó en vivo solo por intercambiar instrumentos en la tarima.

Para mí, el purista no aporta al siguiente paso creativo de un género. Si ves un movimiento musical que estalla comercialmente, es claro que no fue purista, porque se atrevió a innovar.

Justamente, ¿cómo es estar en una banda donde el bajista y el guitarrista intercambian instrumentos? ¿Qué criterios los guían?

Es una dinámica muy chévere. Cuando conocí a Carlos, él era un bajista tremendo que ya había pasado por Agony. Luego se fue a vivir un par de años a Nashville y, cuando regresó, lo llamé porque sabía que era el man indicado para el bajo. Carlos aceptó, pero me contó que también estaba tocando la guitarra y que le gustaba mucho, así que le abrimos el espacio.

Yo nunca he tocado el bajo, pero Juancho accedió a asumir el bajo en las canciones donde Carlos quería tocar la guitarra. Eso generó una dinámica muy interesante con sonidos diferentes de guitarra y bajo, pero sin perder nunca la identidad ni la unidad como banda.

¿Cómo se prepararon para estas dos fechas de regreso?

El año pasado empezamos a tantear la idea con Carlos. Yo estaba ocupado, pero hablamos hacia los últimos meses del año y nos decidimos. Carlos y Juancho viajaron hasta donde yo vivo para ver si el feeling seguía ahí. Tocamos, charlamos, todo fluyó de forma natural y armamos la agenda.

La recepción del público joven fue muy buena en el Tortazo Rock. ¿Qué representa esto para ustedes?

Ya habíamos hecho un primer concierto en un recinto donde tocamos ante conocidos y un público que nos hacía sentir en familia. Pero en el Tortazo Rock fue muy emocionante ver a chicos y chicas jóvenes saltando y cantando. Nos dio a entender que nuestra música es atemporal. No dependemos de ser el hit del momento; es una música que va a mover a la gente hoy y dentro de otros 20 años porque conserva esa energía original. Las influencias que tenemos siguen siendo bailables, vigentes y potentes.

¿Existe la posibilidad de que The Black Cat Bone haga más conciertos o grabe nueva música?

Claro que sí. Estamos muy atentos a los conciertos que puedan salir. Llegamos un poco tarde para la convocatoria de festivales de este año, pero para el próximo nos postularemos. También estamos mirando fechas en otras ciudades. Nada está fuera sobre la mesa; irán saliendo opciones a medida que avance el tiempo.

Te ves muy joven en el video de Here Today, Gone Tomorrow. Eras un chico que se quería comer el mundo. ¿Cuál es la diferencia entre ese joven y quien eres ahora?

Todo es parte de un proceso natural que nos sucede a todos en la vida. Muchos, al comenzar en la música, soñábamos con ser rockstars y ser famosos. Lo importante con el tiempo es entender cómo la música nos nutrió, ya fuera en escenarios grandes o pequeños, y cómo nos sigue dando el motor para crear.

La familia te cambia y las prioridades se transforman. Hoy soy un privilegiado. Quiero seguir creando y lo haré hasta que el cuerpo no dé más. Estoy muy contento con el Mauricio de hace 20 años y con el de ahora.

,¿Qué sientes que le faltó a TBCB?

Nos faltó ser más organizados. También influyó la realidad de la industria musical colombiana de ese momento; fuimos una especie de conejillo de indias para proyectos posteriores que tomaron nuestro modelo y lo mejoraron.

Al hacer música en inglés teníamos un público de nicho y tocábamos un estilo alejado del gusto masivo en Colombia. Siempre fuimos una banda underground, y resulta muy interesante analizar el aporte que le dimos a la escena local. Dejamos enseñanzas para que otras agrupaciones pudieran salir adelante en el mercado independiente.

¿Cuál fue la mayor satisfacción que te dejó la banda?

La música. Lo que nos aportó a cada uno como personas y la conexión con la gente a la que le llega nuestro estilo. Siempre hay anécdotas que se entretejen en el camino, y es muy gratificante saber que fue especial para el público.

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