La sinfonía de los bichos raros llega al cine
octubre 22, 2026
Por Manuel Estevez
La sinfonía de los bichos raros. Foto cortesía Ramos García Comunicaciones.

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La sinfonía de los bichos raros es un musical que ahora llega a las salas de cine. Es producto de la mente creadora del compositor Juancho Valencia y sus compañeros de Puerto Candelaria. Se trata de una coproducción de Teleantioquia, Diptongo y Merlín, la casa productora de Valencia.

La película, codirigida por Julián Duque y Felipe Martínez, llega a las salas de cine de Colombia el 22 de octubre. Además, tendrá su estreno mundial en la sección familiar del prestigioso Festival de Sitges, en Cataluña, especializado en cine fantástico y de terror.

Lee nuestra reseña sobre la película Hoppers.

¿Quién es Macha, la cucaracha?

El mundo está dividido entre humanos y mutantes, separados por un muro. Estos seres antropomórficos, que combinan características humanas con las de distintos animales, viven en condiciones de desigualdad frente al resto de la población.

Macha (Catalina Calle) y su padre, el sapo Vernidardo (Jhon Fernando Ospina), son propietarios de una verdulería. Una mañana, una funcionaria humana (Luces Velásquez) llega para anunciarles que deben pagar una cuantiosa multa o, de lo contrario, perderán su negocio.

Macha ve en televisión el anuncio de un concurso musical cuyo premio es de 100 millones y convence a sus amigos y vecinos de participar. El conjunto musical está conformado por Yeisy (Kei Lynch), Turbo (Rana), Caneca (Jairo Pinzón) y Zari (Valeria Willis).

Sin embargo, todo termina siendo un engaño. El presentador del programa (Jacques Toukhmanian) es un enemigo de los mutantes que busca utilizarlos para sus propios intereses.

El elenco varía entre la obra de teatro y la película.

El mensaje de La sinfonía de los bichos raros

En sus 30 años de carrera, Puerto Candelaria ha construido un universo colorido, habitado por personajes muy particulares. Este proyecto nació durante la pandemia como un disco que posteriormente dio el salto al teatro. Desde entonces, la historia y sus personajes han evolucionado, y la obra continúa de gira.

La película lleva esa visión política y social a un público más joven. La discriminación, la empatía, el abandono institucional, el respeto a la diferencia y los abusos de poder están presentes en la historia, que utiliza la fantasía y la música para abordar problemas de la sociedad.

Su carácter popular y su representación de un mundo dividido entre privilegiados y marginados remiten a la tradición de la literatura distópica y a la crítica social de escritores como Aldous Huxley.

Un musical que busca su lenguaje cinematográfico

No es fácil desprenderse del formato teatral que la obra trae consigo. La película tiene un buen manejo de cámaras para romper con la perspectiva fija de quien observa desde la platea, aunque el escenario sigue siendo inherente a la historia.

Destacan el maquillaje y el trabajo artístico utilizados para caracterizar a los mutantes. Es evidente que, con recursos limitados, se construyó una propuesta visual elaborada, en la que hay cuidado y dedicación en el diseño de los personajes.

Las actuaciones están muy ligadas al estilo de los musicales de Broadway. La producción reúne jóvenes talentos que cantan, bailan y actúan, una combinación que exige talento y preparación. Por su parte, intérpretes veteranos como Luces Velásquez y Jacques Toukhmanian apuestan por actuaciones caricaturezcas de la maldad.

La música de Puerto Candelaria

Esta no es una orquestación clásica. A lo largo de la película suenan ritmos urbanos y juveniles como el rap, el rock, el pop y el trap. Puerto Candelaria ha sido un proyecto ecléctico, con una inclinación a combinar diferentes géneros con la música tropical popular, desde una identidad profundamente colombiana.

La música se divide entre las canciones que hacen avanzar la narración y los pasajes instrumentales incidentales. Estos últimos están bien logrados y se escuchan frescos, con una conducción que acompaña las situaciones de la historia.

Una sinfonía de la tarima a la pantalla

Llevar un proyecto teatral al cine no es una tarea sencilla. Recuerdo la estupenda adaptación de Hamilton, por Lin-Manuel Miranda, así como las magníficas producciones teatrales del National Theatre que llegan a la pantalla. En el ámbito colombiano, tengo mucho cariño por La siempreviva y su versión cinematográfica.

La sinfonía de los bichos raros es una apuesta arriesgada, y eso tiene mérito. La película trabaja con un elenco diferente al de la obra teatral y se toma algunas libertades en la adaptación.

La propuesta musical tiene un público propio y el reconocimiento previo de Puerto Candelaria puede contribuir a acercarla a nuevos espectadores.

Habría considerado una película animada como alternativa, aunque seguramente el tiempo y el presupuesto fueron factores determinantes para descartar esa posibilidad. No lo planteo para desestimar el esfuerzo de esta producción, sino como una opción que podría haber ofrecido otras posibilidades narrativas y comerciales.

El trabajo artístico vuelve a ser uno de los puntos destacados, tanto por el maquillaje como por el aprovechamiento de espacios urbanos y sets. Las actuaciones responden a las exigencias de un musical juvenil, un formato que requiere talento para integrar de manera convincente tres disciplinas artísticas: canto, baile y actuación.

La sinfonía de los bichos raros llega a las salas de cine de Colombia el 22 de octubre.

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