Virus, más de 40 años de provocación y libertad
septiembre 11, 2026
Por Sono
Marcelo Moura. Foto cortesía Criteria Entertainment.

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Tras más de 40 años de exitosa carrera, la banda argentina Virus debuta en Bogotá. Pioneros del new wave y la música electrónica en su país, contagiaron al público con letras inteligentes, provocadoras y, en ocasiones, escandalosas.

Su fallecido vocalista, Federico Moura, dejó una importante colección de poemas y canciones que navegaron entre lo erótico, lo banal y lo hedonista. Su obra marcó una huella dentro del rock argentino de los años 80.

Marcelo Moura tomó el puesto de su hermano a mediados de los años 90 y pasó de ser teclista a cantante. Conversamos con él sobre la revolución que significó la aparición de Virus, sus letras, la personalidad de Federico Moura y el show que ofrecerán en el próximo Festival Cordillera.

Lee nuestra entrevista con Daniel Melero.

¿Qué tiene La Plata para producir artistas tan revolucionarios musical y estéticamente?

Bueno, La Plata es una ciudad universitaria y, como consecuencia de eso, hay mucha juventud. Viene mucha gente joven de distintos lugares de Argentina a estudiar. Entonces también se genera una mezcla de personas del interior que tienen, por ahí, otros estilos de vida más tranquilos.

Después hay otro mito con La Plata, que es una de las pocas ciudades que se proyectó desde cero. Esta ciudad fue creada desde nada y, si la ves con un zoom desde arriba, tiene un formato de feng shui. Mucha gente dice que eso genera una energía especial.

Es verdad, La Plata es famosa por ser cuna de artistas en general, no solo musicales.

¿Cómo se siente haber sido un apoyo tan grande y una luz de esperanza para las personas diferentes?

Muy felices, porque nos costó mucho. Fuimos muy resistidos y, cuando empezamos a tocar con una propuesta completamente distinta desde lo estético, lo escenográfico, los vestuarios, la música, por supuesto, y las letras, generamos muchas reacciones.

Virus empezó a tocar en plena dictadura de Argentina. De hecho, tenemos un hermano que fue asesinado por la dictadura. Era un momento en el que había mucha represión de todo tipo y muchas prohibiciones. Nos animamos a decir cosas que nadie se animaba a decir por temor.

Tal vez, por haber pasado ya por una desgracia tan grande, eso nos envalentonó a rebelarnos y a decir: esto hay que cambiarlo. Y no solo desde un pensamiento político, sino desde un sentido de la libertad.

Por eso empezamos a defender los diferentes géneros y la libertad de las personas en sus elecciones sexuales. En un momento en que era casi cercano al delirio, bajo un gobierno militar, salir con esas letras.

Nos costó mucho. Sufrimos muchos aprietos, amenazas y discriminación, incluso por parte de la prensa. Pero finalmente el resultado fue ese: haber sido un puntal de todo un movimiento que después se trasladó a Latinoamérica, donde todos nos aceptamos, o intentamos que todos se acepten como son, con sus diferencias de pensamiento, elecciones sexuales y todo lo que tenga que ver con la libertad.

La libertad.

Las letras de Virus están entre la poesía new wave, un bello erotismo, la parodia a las instituciones y cierto tono banal. ¿Cómo logran darle balance a todo esto tan diverso?

Cada canción aborda algo distinto. Había tantos temas para abordar que no se tocaban, que estaban prohibidos o autocensurados porque mucha gente no quería meterse en problemas.

Yo creo que la vida se trata de eso: no de meterse en problemas, sino de creer en las convicciones que uno tiene y defenderlas como dé lugar, al costo que sea. Ser sinceros con uno mismo.

No podría vivir de otra forma que no sea diciendo lo que pienso, me convenga o no.

Había que manejarse inteligentemente porque tampoco uno podía ser tan explícito. Nos manejamos con muchas metáforas, con muchas formas de decir las cosas y con dobles lecturas.

Somos de la gente que piensa que las personas son inteligentes y que saben leer lo que hay en una letra. Siempre hemos sobreestimado al público porque así se debe tratar a la gente, y creo que eso es algo fundamental.

Un artista no debe buscar su rédito personal, sino dejar algún legado. Es más fácil si uno busca ser popular y ganar adeptos. Por ahí es mucho más sencillo bajar al nivel de lo que quiere escuchar la gente. En nuestro caso, nos pareció más interesante decir: subamos el nivel, que la gente va a entender.

El tiempo nos dio la razón.

Encuentro en el río es un himno, una despedida y una revolución artística. ¿Cómo se sintió Virus al presentar algo tan icónico?

Superficies de placer fue un disco muy emotivo porque, después de Locura, que había sido un gran boom en toda Latinoamérica, nos instalamos en Brasil para grabarlo durante dos o tres meses.

Ahí es donde Federico se enferma y tenemos los resultados de los estudios. Fue un golpe muy fuerte para el grupo y, por supuesto, mucho más para Federico.

Todas las letras de ese disco son muy profundas. Federico básicamente trabajaba las letras y los otros hermanos trabajábamos la música. Alguien que sabía que, en ese momento, tener VIH era una sentencia de muerte no tenía otra alternativa.

Una persona inteligente y culta como era Federico, ante ese panorama, no podía ser de otra manera. Ahí, especialmente, él le encarga a un amigo, un artista plástico que vivía en Nueva York, una letra despidiéndose del público.

Por eso, en un fragmento, dice: “por los parlantes te iré a buscar”, como que, aun sin estar físicamente, los va a ir a buscar.

Es un tema muy icónico y muy característico del sonido de Virus. Hay un trabajo de teclados y sintetizadores que modernizó un rock más clásico que veníamos escuchando.

¿A qué le estaría escribiendo Federico Moura en esta época?

No, la verdad que no. Federico era una persona muy inquieta. A veces se enojaba conmigo. Llevábamos 12 horas ensayando y no me permitía parar para comer o salir a pasear con mi novia.

Siempre he intentado, y creo que también ha sido una forma de salvaguardarme, mirar la vida hacia adelante. Quedarse anclado en esos golpes, que no son otra cosa que parte de la vida, no tiene sentido.

No es que a nosotros nos pasó algo trágico. Todos tenemos situaciones inesperadas que no deseamos.

La vida queda para adelante y hacia allá hay que ir.

Federico se presentaba como un hedonista y poeta en su personaje artístico. ¿Cómo era él en la privacidad?

Era una persona hiperactiva. Ser homosexual aquí era como ser un asesino. Si sabían que era homosexual, te pegaban o te arrestaban.

Él vivió en una situación en la que no pudo manifestarse tal como era. Fue una persona muy inquieta en lo laboral, siempre investigando, y tuvo una vida privada absolutamente reservada precisamente por estos motivos.

En los años 80 iban muy avanzados en la música que escuchaban. ¿Qué escuchan ahora?

Soy de escuchar poca música y lo que escucho es muy variado. Depende de la situación. Vivimos ensayando, grabando y haciendo cosas.

Siempre sostuve la importancia del silencio. Tocaba los teclados antes de cantar y, cuando me reemplazaban los tecladistas, me preguntaban: “¿Y en esta parte qué hago?”.

No porque tengas un teclado adelante tienes que estar todo el tiempo tocando.

El silencio es algo muy importante en la música también. Que algo entre, que se vaya, que aparezca. No estar todo el tiempo sonando porque tienes un instrumento en la mano.

A lo simple se llega después de todo un proceso.

Escucho música muy variada. No tengo un género que me guste en especial.

Virus apareció después de artistas como Serú Girán, que hacían música muy elaborada. ¿Cómo fue ese choque de hacer música más sencilla y muy bien construida frente a esa tendencia?

Virus no es un grupo complejo musicalmente. Sí lo es desde el armado de las canciones, porque al mismo tiempo no es un grupo de rock and roll básico.

Tiene muchos arreglos de teclados que aparecen como adornos por momentos. Es la combinación de los músicos, del gusto y de haber encontrado una identidad propia.

A mí, como público, me sucede que cuando veo por ahí a un instrumentista muy virtuoso que toca 5.000 notas por segundo, primero digo: “¡Guau, qué bien que toca!”. Pero, pasado uno o dos temas, pienso: “Increíble, pero ahora cuéntame algo”.

Me parece que las canciones son eso. Son pequeñas historias.

Es un tema muy profundo como para poder definirlo.

¿Qué vamos a ver en su show debut de Virus en Bogotá?

Nunca hemos tocado en Colombia. Eso nos da una felicidad y un entusiasmo muy grandes.

Es en el marco de un festival. En los festivales, en líneas generales, siempre se hacen shows contundentes porque, primero, no son tan largos y, segundo, no son lugares como un teatro, donde uno puede hacer canciones más tranquilas.

El público está eufórico. En general, los conciertos suelen ser muy arriba.

No conozco cómo es nuestro público en Colombia. Siempre que hemos tocado en otros países, son muchas las canciones que se conocen.

Vamos a tratar de tocar dejando el menor espacio posible entre una canción y la otra.

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